La Joven Orquesta Sinfónica valenciana protagoniza la segunda jornada del ciclo de orquestas jóvenes de Águilas
Si a los españoles nos preguntaran por la región
que más identificamos con la música, creo que buena parte de las respuestas, si
no la mayoría, harían referencia a Valencia, donde la proliferación de las
bandas han creado un caldo de cultivo formativo e interpretativo que ha servido
de base para la creación de la Joven Orquesta Sinfónica (JOS) de la Federación
de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCA) que el pasado
domingo, día 6, actuó en el auditorio "Infanta Elena" , de Águilas,
en la segunda jornada del nuevo ciclo de
este tipo de orquestas que se inició el pasado mes de julio y que organiza el
Ayuntamiento de la ciudad.
La finalidad de estas orquestas es,
principalmente, la ampliación de la formación de sus miembros, así como adaptar
los conocimientos y técnicas individuales de aquéllos a la interpretación conjunta de las obras, además,
por supuesto, de fomentar la cultura musical ampliando la oferta de ésta y
atendiendo las demandas de dentro y fuera de su ámbito geográfico.
Para esta jornada la JOS valenciana preparó un
programa dedicado en buena parte a la música rusa, en especial a Piotr Ilich
Chaikovski, de quien se interpretaron dos obras. La primera de ellas, la Marcha
Eslava, fue escrita por el compositor a beneficio de sus compatriotas que
resultaron heridos al participar en apoyo de Serbia en la guerra que este país
mantuvo con Turquía. La obra, escrita en unos pocos días, se basó en temas del
folklore tanto serbio como ruso.
La segunda obra de Chaikovski fue la obertura de
Romeo y Julieta, concebida en principio como inicio de una ópera que finalmente
no llegó a componer y que se basaba en el drama homónimo de Shakespeare, obra
que sirvió también de inspiración a muchos otros músicos (Prokofiev, Berlioz,
Bellini...). Generalmente esta obertura es considerada como la primera gran
obra del autor. Luego vendrían una larga serie de otras que forman parte de la
historia de la gran música: los ballets El lago de los cisnes, El Cascanueces o
La Consagración de la Primavera, la obertura 1812, la sinfonía Patética, etc
De autor ruso también es el Concierto para
Contrabajo y Orquesta, de Serge Koussevitzky.,en el que actuó como solista
Eduardo Ramos Talamantes. El autor, que fue también un destacado intérprete de
dicho instrumento, tras una etapa de desarrollo de su profesión en Rusia y
otros países de Europa, acabó marchando a Estados Unidos, donde dirigió la
Orquesta Sinfónica de Boston, haciendo de ella una de las más importantes de
ese país.
Con anterioridad a estas obras rusas, cuyos
autores vivieron en los siglos XIX y
XX, el programa se abrió a la época
actual con Petrus. Carmen Orchestrae, de Sergio Gómez Lledó, joven autor cuya
trayectoria está estrechamente ligada a las sociedades musicales que han dado lugar a la citada orquesta
valenciana. de cuya sección de cuerda (contrabajo) forma parte.
En todas estas composiciones, la JOS de la FSMCV,
su director, Cristóbal Soler, y el solista brillaron a muy buena altura y
demostraron haber alcanzado los objetivos formativos e interpretativos antes señalados
de este tipo de agrupaciones. Esto es especialmente destacable por el hecho de
que en el primer concierto del ciclo la Joven Orquesta Nacional había dejado
muy alto el listón de la comparación. En resumen, una buena matinal para los
músicos y para los espectadores.
Para finales del mes de diciembre está anunciada
la tercera jornada del ciclo, con la presencia de la Joven Orquesta Sinfónica
de Cartagena.
Crónica: Félix Alcaraz
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