Erik Oz gana la décima edición del Premio Águilas de Relato Breve
El certamen literario aguileño por excelencia
cumplió el sábado diez años. A pesar de que no era una mayoría de edad
preceptiva, el Ayuntamiento de Águilas quiso celebrarlo de una manera
excepcional, para destacar su valía a nivel nacional y para mostrar a los
ciudadanos aguileños la importancia de potenciar este tipo de certámenes. El de
Águilas se ha convertido en un referente en toda España casi ya desde los
inicios, en 2017.
El evento, trasladado esta vez al 5 de septiembre
para poder enlazar todos los aspectos y todas las personas participantes, contó
con la presencia de la periodista catalana Rosa María Calaf, que, una hora y
media antes de la entrega de premios, respondió a las preguntas del presidente
del jurado, José Asensio, y de Ana Oliver. Visiblemente emocionada por los
agasajos de autoridades y de personas que la paraban por la calle, agradeció a
los presentes su presencia, destacando la hospitalidad y la amabilidad de las
personas que la acompañaban en todo momento.
Rosa María Calaf, un claro ejemplo de rigor,
profesionalidad y de profundo compromiso con la información internacional,
departió con los dos entrevistadores y con el público que llenaba la sala sobre
aspectos de su vida como reportera. Su impecable carrera de 37 años en la
corporación pública de Televisión Española (RTVE) y su legado fueron
reconocidos hace tan solo dos meses con el prestigioso Premio Nacional de
Televisión 2026, otorgado por el Ministerio de Cultura. Águilas era, pues, el
primer acto público que ofrecía después de ese galardón.
Aunque es imposible resumir más de hora y media
de disertación sobre su trabajo y sobre la realidad del periodismo actual, Rosa
María Calaf se mostró preocupada por el auge de la desinformación, por la
inacción frente a los bulos y por la capitalización del derecho a estar bien
informado por parte de los ciudadanos. Destacó también la falta de rigor y de
búsqueda de la información real, como consecuencia de la inmediatez de nuestro
tiempo. Puso ejemplos en los que mostraba esa falta de ética y en los que mal
llamados periodistas conseguían sus informaciones. Calaf fue muy crítica con
esas élites y gobiernos que, o bien compran medios para manipularlos o
directamente asesinan a periodistas, como en el caso de Gaza.
En un viaje de ida y vuelta del pasado al
presente y viceversa, Calaf recordó la España gris de los setenta, el
encorsetamiento de los presentadores de televisión, la ausencia de mujeres en
este sector y las dificultades para hacerse visible en un mundo completamente
androcéntrico. En cuanto a la actualidad, puso como ejemplo de inacción los graves
insultos de Trump a periodistas que se atrevían a hacerle ciertas preguntas y
que no pasara nada. También recordó anécdotas fascinantes relacionadas con
países como la Unión Soviética o Corea del Norte, donde, si ya era casi
imposible que entrara un periodista, todavía lo era para una mujer. Su aspecto
personal, sus pendientes y el color de su pelo también destacaron en esa
entrevista que quedará para siempre en la memoria de los aguileños.
El largo aplauso de los asistentes al encuentro
con Rosa María Calaf dio paso al acto de entrega del Premio Águilas de Relato
Breve. El concejal de Cultura y Patrimonio, José Antonio Consentino, destacó
esos diez años de trabajo incansable del jurado, agradeciendo a todos los
implicados su predisposición y subrayado que este nacía como hijo del Premio
Águilas de Novela que se estableció entre 1968 y 1972. Después de resumir
brevemente los tres relatos ganadores, tuvo un recuerdo especial para el
ganador del 2023, Cristóbal Martínez Haro, anunciando la creación de un premio
con su nombre dirigido a los estudiantes de bachillerato de los institutos de
Águilas, precisamente para valorar el aspecto más pedagógico del malogrado
escritor. “Cristóbal nos deja culturalmente huérfanos, por su humor loco, por
la forma de enseñar como maestro y como profesor y por su amor al arte, a la
cultura en general y a la escritura en particular”, afirmó. Por todo esto, el
anuncio de la nueva modalidad de concurso para alumnos de bachillerato.
Consentino empezó y acabó su intervención con la conocida cita del escritor
estadounidense Mark Twain: La vida es corta, perdona rápido, besa lento, ama de
verdad, en clara alusión a la importancia de apreciar las pequeñas cosas de la
vida.
Por su parte, el presidente del jurado, José
Asensio, hizo balance de estos diez años agradeciendo el apoyo de miembros de
la corporación municipal, de personal técnico y de protocolo y del jurado que
lo ha acompañado durante todo este tiempo. Especialmente emotivo fue el
homenaje a Cristóbal Martínez Haro, ganador de la edición del 2023,
recientemente fallecido. Asensio destacó su personalidad altruista y generosa,
lamentando que no llegara a tiempo de enviar el cuento que debía formar parte
del libro que se ha editado con los enviados por los otros nueve ganadores y
que se han incluido junto con los tres premiados de este año.
El vídeo con las palabras que pronunció cuando
recibió el premio sumió a los presentes en una tristeza palpable en el
ambiente. Cristóbal Martínez destacó en su momento la capacidad artística de
los aguileños, la necesidad de darse a conocer y a respetar esa pluralidad tan
característica de nuestra ciudad. También se rescató en el vídeo la actuación
en el acto de entrega de premios del año siguiente, en la que actuó con su
contrabajo con Luis Eduardo López al saxofón, también fallecido tres meses
antes. El hermano de Cristóbal, Francisco, visiblemente emocionado, dirigió
unas palabras a los asistentes donde destacó su personalidad arrolladora y su
trabajo literario, comunicando que se iban a recopilar todas las historias que
había escrito, también la que su hermano no llegó a enviar para el libro que se
edita y que se comprometió a buscar.
Asensio anunció poco después los tres premiados.
En tercer lugar, y con 500 euros de dotación, quedó el relato “Cerca del cielo”
del aguileño Jesús López Pérez. En segundo lugar, y también con 500 euros de
dotación, el relato “La insalvable deriva”, del cántabro Sergio Arce Sobrao. El
presidente del jurado leyó las palabras de agradecimiento que había enviado y en
las que se mostraba satisfecho por la concesión del premio, subrayando también
la importancia de galardones de este tipo para personas jubiladas o
incapacitadas por enfermedad, haciendo un alegato en favor de la participación
de las personas mayores, de la necesidad de sentirse realizado y de superar
retos en una sociedad que tiende “a apartarlas en un rincón de la sociedad,
como un trasto viejo, para que envejezca sin molestar”.
El ganador de esta décima edición fue a parar a
Erik Oz, con el relato “Paco, Teresa y yo”, una interesante historia donde las
malas jugadas de la mente pueden incluso acercarse a la felicidad. Oz tuvo
palabras de elogio hacia el jurado, mostrando una vitalidad desbordada acorde
con su relato. Afincado en Barcelona, mostró su admiración por Rosa María
Calaf, explicó su experiencia cuando se perdió en un parque de atracciones,
reivindicando también la necesidad de escribir en base a hechos vividos,
poniendo la nota de humor a un acto lleno de emotividad, acabando su
intervención con un ¡Viva Palestina Libre! y los aplausos de los asistentes.
El evento estuvo amenizado por Jorge Gil Zulueta,
que interpretó al piano cinco temas: Maturity, de Ennio Morricone, Love Theme
de la película Cinema Paradiso, Dos Cruces, de Carmelo Larrea, Tú, de Eduardo
Sánchez de Fuentes y Rumbos, tema original del propio Jorge Gil.
Entre las autoridades presentes en el evento,
además del concejal de Cultura, José Antonio Consentino, se encontraban el
diputado regional Juan Andrés Torres Escarabajal, la alcaldesa accidental
Rosalía Casado, el concejal de Educación Ambiental y Agenda 2030 Desiderio
Navarro y varios concejales de la oposición.
Además del libro con los relatos ganadores y los
diez de los ganadores de todos los años, los presentes recibieron una
reproducción del sello original que se realizó para la cuestación popular que
ayudaba económicamente al Premio Águilas de Novela en 1968.
Texto: José Asensio Ramírez
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